Para Javier y Daniel

Hay personas que uno no llega a conocer, pero que llegan a marcar la vida de uno a sangre y fuego. Eso me paso a mí con mis tíos. Su vida siempre estuvo cerca de mío. Pero, ¿qué sé de ellos? Sé que eran muy buenos hermanos, que escuchaban los Redondos, que amaban ir a conciertos, que uno de ellos tenía una Gibson y una moto, que tenían una mirada pícara (según mi abuela). Una tarde en la casa de mi abuela pude ver algunos objetos de ellos, tales como camperas de cuero, púas o algún que otro papel en que habían dejado algo escrito. Los conocí a través de la palabra, de historias, de fotos, de relatos, de música. Los voy armando poco a poco con lo que sé de ellos, y en parte con imaginación, en mi cabeza; les armé un mundo dentro de ella. Les di una entidad, un lugar en mi vida. Entonces, si bien no los conocí, si bien ya no son de carne y hueso, ellos están presentes en mis pensamientos. De vez en cuando los pienso, los recuerdo, y los vuelvo a armar…

Comentarios

  1. De alguna forma los hacés vivir para vos.

    Está muy bueno que los armes, son tu familia :)

    ¡me encantó!

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