La fragilidad de los vínculos

A veces los vínculos parecen cuerdas resistentes, casi inquebrantables; pero sólo son hilos que se usan para bordar otros entramados que no estaban planificados. ¿De qué sirve planificar, de todas maneras? Si algo aprendí en el transcurso de estos meses es que aquello trazado puede desdibujarse con gran facilidad. Pienso entonces en una fuerte estructura: una casa de hormigón. Resulta que en verdad estaba hecha de una baraja de naipes, que con el dedo o un pequeño respiro se cae abajo. De todas formas, hay que seguir respirando. De todas formas, hay que seguir fortaleciendo los lazos que construimos; por fuera del usar-tirar que se nos propone desde afuera. Usar la vulnerabilidad y la empatía como fuerza ante la indiferencia. Y encenderlo todo con ello.

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